MANACO, un año de mentiras y corrupción en Tonalá

Hace un año, Manuel Narcia Coutiño ganó por segunda ocasión la presidencia municipal de Tonalá; lo hizo bajo una intensa campaña financiada por su amigo, el entonces gobernador Manuel Velasco.

Desde ese día, se olvidó de aquellos compromisos con la población, y a partir del 1ero de Octubre, formalmente inició lo que sería su «segunda transformación», y sí, al menos para sus finanzas, pues volvería a vivir impunemente del erario municipal.

Desde colocar a sus familiares en la nómina del municipio, y hasta auto venderse facturas infladas para su hotel y restaurante denominado sutilmente como «MANACO», comenzó su administración, no sin antes ocultar una segunda nómina con cargo al ayuntamiento, sí, aquella lista donde decenas de personas de distintos barrios y colonias llegan a firmar para cobrar un sueldo quincenal… sin trabajar, claro.

Apoco cree que las personas que salieron a marchar para defender a Manaco de las notas publicadas por un diario local, fueron por convicción y por apoyo al presidente? Por su puesto que no, pues en esa nómina hay desde transportistas, ambulantes y hasta ninis…

Su primera regla fue esta: desaparecer todo color o insignia que hiciera alusión a su partido, el Verde Ecologista, pues según él, con ello «quedaría bien» con las autoridades estatales abanderadas por Morena.

Aunado a ello, en Tonalá nada ha cambiado, y las únicas cosas que se han realizado de forma importante han sido obras del Estado y la Federación, cuyo recurso incluso quedó etiquetado desde la administración pasada… sí, Narcia Coutiño es un mentiroso.

Por cierto, si se da la oportunidad de ir a Tuxtla Gutiérrez, no se pierda la vista de las torres de la corrupción, las Luxury, donde Manaco tiene un condominio millonario desde que autorizó la llegada de una importante tienda color anaranjado con azul al pueblo de Tonalá.

Nos leemos en la próxima.

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