Rutilio Escandón, no puede gobernar sólo, debe dejar atrás las revanchas políticas y comportarse con madurez, debe reunirse con los principales actores políticos de Chiapas, para lograr unidad, sólo de esta manera podrá gobernar.

Chiapas, ha sido un estado golpeado por la pobreza y corrupción, pero también se ha visto afectado por la división y confrontación de distintas fuerzas políticas que buscarán a toda costa una revancha política.

Pero Chiapas, ¡no está para revanchas!, es momento de unidad… de una verdadera conciliación entre los excandidatos y ex aspirantes a la gubernatura de Chiapas, Roberto Albores Gleason, Eduardo Ramírez Aguilar, Fernando Castellanos, Enoc Hernández, José Antonio Aguilar Bodegas, Luis Armando Melgar, entre otros.

Debe ser antes del 1o de diciembre, que Rutilio llame a la reconciliación, si se empeña en gobernar sólo, como lo ha dicho con sus colaboradores, provocará aún más inestabilidad en Chiapas.

Rutilio de ninguna manera debe olvidar que llegó a la gubernatura, no por su popularidad, sino por acuerdos y estrategia política, de no ser así Roberto Albores Gleason, hoy sería gobernador, habría ganado con un 41% de las votaciones. Un punto por encima de Rutilio, que además, fue favorecido con la maquinaria de gobierno del estado a su favor.

La caída de Gleason, dejó a grupos de poder fuera del gobierno, grupos que de no llegar a una verdadera conciliación podrían causar la desestabilizad de Chiapas, ya que ellos juntos quieran o no, superan en adeptos al mismo Rutilio.

Pero sobre todo, Rutilio no debe dejar fuera a quienes lo apoyaron, no debe olvidar que su triunfo también se debe a Fernando Castellanos Cal y Mayor, quién le restó más de 500 mil votos a Gleason, mucho menos debe intentar hacer a un lado a Eduardo Ramírez Aguilar, quién sacudió a Chiapas con su movimiento por la dignidad y podría volver a hacerlo si Rutilio continua empeñado en gobernar sólo.

Chiapas, requiere de unidad, no de revanchas políticas.

Editorial CSC/David Morales