Hola Jesús Ernesto, no te conozco ni tú a mí, pero al igual que millones de personas en México, te vi a ti y a tu familia en la televisión durante la transmisión del discurso que tu papá dio en el Zócalo luego de ganar la elección presidencial.

Te escribo esta carta porque sé que hay personas que han utilizado sus redes sociales para criticarte porque no les gusta tu mechón rubio. Te han lanzado insultos y hasta te han juzgado porque masticas chicle.

Primero quiero decirte que te envío un abrazo como el que tú nos mandaste aquella noche que saliste en televisión.

Sé que estas agresiones podrían hacerte sentir enojado y triste, es parecido a lo que muchas personas vivimos cuando íbamos a la escuela y nos insultaban por ser muy gordas o muy flacas, por tener pecas, por usar lentes o por ser morenas. Es así pero multiplicado por mil.

Debes saber que lo que te está pasando se llama racismo y clasismo, que no es tu culpa y que no está bien. No debería pasarte a ti, ni a ninguna otra persona. En especial, no debería pasarle a ningún niño o niña.

Nuestro México es un país en el que convivimos personas muy diversas. Tenemos distintos colores de piel, nacimos en familias que están conformadas de manera diferente, pertenecemos a múltiples etnias por lo que hablamos diferentes lenguas, no todas tenemos la misma orientación e identidad sexual, nuestros cuerpos son distintos y, por supuesto, tenemos gustos, aficiones, talentos, miedos y sueños diferentes. Esto de ninguna manera significa que hay personas de primera y personas de segunda. Todas somos personas, en este caso personas mexicanas, y todas tenemos los mismos derechos.

Quiero contarte que en mis 30 años de vida, esta es la primera vez que la familia de quien será presidente de mi país, se parece a mi familia. Nosotras somos personas morenas, nuestros cuerpos no son extremadamente esbeltos ni llevamos peinados de salón de belleza, mi papá usa huaraches de su pueblo de Michoacán y no vestimos con ropa de diseñador. Nos parecemos, ¿no? Y a mí eso me da muchísimo gusto.

Mi alegría no es por el partido al que pertenece tu papá -quien por cierto ha prometido muchas cosas que ahora tiene que cumplir-, sino porque tu papá es tan moreno como mi mamá y mis tías, y porque tu mamá con sus ideas feministas ¡se parece muchísimo a mí!

Lo que intento transmitirte es que hay muchos niños, abuelas, adultos, papás, mujeres y niñas como tú en nuestro país. Que puedes pintarte un mechón rubio, usar el cabello largo, masticar chicle y vestirte como quieras, y eso está bien si a ti te hace feliz.

Y a quienes te han atacado y agredido en redes sociales, te propongo que les enviemos el siguiente mensaje: ¿Por qué agredes al hijo de AMLO? ¿Sólo porque no se parece a ti?

Por: Paloma Villanueva